Nos sobran las razones.

Hola, queridos lectores asiduos de mi blog, que fielmente me seguís todas las semanas… Esto de tener un blog está muy bien, sobre todo cuando lo actualizas cada 3 años y el theme falla más que una escopetica de plomos. No obstante, por escasa que sea mi frecuencia de publicación y lo abandonado que está esto, hay algunas veces que quieres decir algo que no cabe en un twit, y no te queda más remedio que recurrir al blog. ¿Qué es eso que quiero decir? Pues que estoy hasta los huevos. Así, sin corrección política alguna, porque la política es una de las razones por las que estoy escribiendo esto.

Nos debería ocupar a todos los españoles últimamente un tema de conversación al que quizás no damos mucho hueco, bien sea por la apatía en la que estamos sumergidos como ciudadanos o por la necesidad de evadir la discusión y el enfrentamiento. Este tema es, ahora sí, la señora Huelga General de pasado mañana. Cuando digo debería, no está en mi intención el obligar a nadie a nada, tan sólo intento enfatizar el hecho de que somos ciudadanos, y como ciudadanos somos los últimos responsables de la sociedad en la que vivimos.

Recientemente he tenido la oportunidad de discutir sobre la jornada del miércoles con varias personas. Algunas de estas discusiones han sido verdaderamente revitalizantes. Otras, han aportado importantes puntos de vista necesarios para el proceso de discusión interno que los seres humanos realizamos cuando valoramos algo. También he tenido algunas discusiones, que bueno, digamos no han sido todo lo provechosas que podrían haber sido.

Lo que he sacado en claro de estas discusiones, es que el grado de desinformación y ruido en el que vivimos en esta sociedad ha llegado hasta cotas éticamente peligrosas. Y es que, pese a lo mucho que hay que reconocer a los sindicatos que sean los portadores de la opinión de los trabajadores, mucha gente está olvidando el significado base de toda huelga general. La lucha por los derechos.

El gobierno, actúa como viene siendo habitual desde hace bastante, retira la cámara de los problemas y enfoca a una bala de paja que vaga por el desierto cual western. Los sindicatos, dando muestra de su grado de inteligencia y capacidad (y si me permiten, de cuan poco útiles están siendo estos años), han decidido utilizar un cartel que se coge con facilidad, y llama la atención a todo el mundo. La derecha, y perdón por la blasfemia, marca la huelga de innecesaria, tardía y poco efectiva. La gente, el pueblo, los ciudadanos, ignoran la cercanía de un día que debería estar en boca de todos.

Pero pese a todo ello, yo sigo hasta los huevos.

Considero que la reforma laboral que se ha hecho, no deja de ser un ajuste, en el que se intenta potenciar la utilización del contrato para el fomento de la contratación indefinida recortando las indemnizaciones por despido del mismo, a la par de ofrecer oportunidades a las empresas que sufran o prevean graves pérdidas de capital que puedan afectar a la cobertura de los salarios. La reforma del sistema de pensiones, no deja de ser otro ajuste, con el que podemos estar más o menos de acuerdo, pero que se sienta en un hecho irrefutable, y es que el sistema tiene que ser sostenible y las capacidades de una persona con 65 años ahora no son las de otra con 65 años hace veinte, tampoco su grado de salud.

Estas dos, son las pancartas que se levantarán el miércoles. Si no hacemos nada por nuestra parte. Me parecen, sinceramente, dos razones muy tristes para parar a un país. Pero a mi, je!, a mi me sobran las razones.

Estoy dolido, profundamente dolido, por el sistema capitalista al que hemos permitido expandirse cual cáncer por el mundo. En este sistema capitalista, ya no se especula sobre las empresas o la carga de los barcos que vienen del oeste, ahora se especula con el agua, el precio de la leche, el de la electricidad, la economía de un país, la divisa… El grado de permisividad que se ha ido concediendo a los señores de los parquets, es un precio que algún día teníamos que pagar, y ese día llego hace poco. ¿Cuál ha sido la solución política internacional al asunto? Imprimir más dinero en el sistema.

Y no imprimimos más dinero para combatir la pobreza, o garantizar el bienestar social, noooo, lo imprimimos para las cosas importantes…

Me irrita, hasta la saciedad, que de laicos tengamos en este estado lo que de sano tiene una gripe. Que sigamos subvencionando actos religiosos cuando a las religiones y a sus fieles les correspondería hacerlo. Que en la declaración de la santísima renta tengamos una casilla para la Iglesia Católica (me produce asco escribirlo en mayúscula, pero no me queda más remedio) y no la tengamos para otras religiones, como el maravilloso pastafarismo. Vivimos en un sinsentido constitucional, soportando cosas que ya deberían haberse solucionado.

Me avergüenza, que si alguna vez veo a un iraquí en mi vida, vaya este a pensar que tuve algo que ver en una guerra con claras intenciones político-económicas, sólo porque a un par de peleles (uno de allí, pero también uno de aquí) se les cruzase un día los cables. Claro, que esto se puede aplicar a otras acciones militares innecesarias y mercantiles en las que TODOS LOS CIUDADANOS hemos colaborado (que nadie se esconda, que os veo a todos desde aquí).

Me apesta una política que cubre de pasta a sectores industriales en vías de extinción que no son precisamente notorios por el empleo que generan, si no por la forma en la que reclaman dinero a todo lo que se encuentran (y si se les deja, nos reclamarían por respirar).

Me aterra, una legislación sobre tecnología obsoleta, enfocada en términos meramente técnicos y olvidando lo que una ley de base debe ofrecer, que es un marco moral, si cabe, para garantizar el acceso a Internet y la neutralidad de la red.

Me sorprende, que por poco socialista que sea el partido socialista, recorten lo primero de lo que más nos duele a todos, e ignore otros problemas reales, aprovechando el caos. Esa sorpresa, además, me provoca desasosiego cuando me encuentro con una alternativa política que actuará con más dureza si cabe, y que ha cometido aberraciones impensables en un estado de paz.

Me parece increíble que la investigación y el desarrollo paguen el pato, en un país donde los grandes profesionales se nos están yendo, porque su alternativa en el extranjero no tiene nada que ver con las jornadas horribles, poco productivas y mal pagadas que tienen que sufrir aquí, normalmente a las órdenes de un maharajá sin mucha idea de derechos y con muchos deseos de ganar a cualquier coste.

En definitiva, me sobran las razones. Y se que no estoy sólo en esto. Este post, es para recordar que una huelga general no es la huelga de CCOO o de Pepito Palomo. La huelga general es del pueblo. De un pueblo que no puede más, que ve que su sociedad va cuesta abajo con el culo rajado de tan jodida que está. De un pueblo que no soporta injusticias y barbaridades.

Otras organizaciones, con ideas diferentes a las de los principales sindicatos, también participan en la huelga, y TU, como ciudadano, puedes levantar tu propia pancarta.

Porque este día, es de todos.

Porque el miércoles, nos sobran las razones.

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